vconuepan Noviembre 22, 2014 Sin Comentarios

La semana pasada se llevó a cabo la interpelación al Ministro Peñailillo, lamentablemente fuimos testigos de un diálogo de sordos, cada cual intentando purgar sus culpas en los demás. Aquí no deben existir vencedores ni perdedores,  ni espacio para intereses mezquinos con pretensiones electorales, mientras sufrimos la violencia mapuche y no mapuche por igual.

Por supuesto que esto es muy difícil cuando vemos a distintos actores políticos jugando a la ley del empate, culpándose unos a otros, mostrando verdades a medias, jugando al loto con las soluciones.

Desde hace décadas que la clase política no ha dado el ancho con el Conflicto en la Araucanía. El clientelismo y la prepotencia política han derivado en políticas publicas clientelares, que sólo contienen las causas del conflicto, postergándolo una y otra vez en son de la contingencia hasta el nuevo hecho de violencia.

El conflicto es más profundo que la entrega de tierras o en el grado de violencia, tiene que ver con la concepción del Estado y como este se relaciona con los diversos pueblos que lo componen.

En el mundo actual existen sólo 184 países, pero más de 600 grupos de lenguas vivas y más de 5000 grupos étnicos, la multiculturalidad e intercultural son temas centrales en el futuro de las sociedades.

Mi tatarabuelo Venancio Coñuepan lucho contra la corona española para construir una Ruka Grande, una gran familia con chilenos y mapuche, decía:

“Salgamos huyendo del Estado de embrutecidad y pasemos a comunicarnos unos a otros, gocemos de las campiñas, fertilidad de las aguas abundantes que nos dio el autor de la naturaleza, edifiquemos casas grandes a donde podamos criar nuestros hijos y educarlos, labremos la tierra para plantar y desparramar semillas que su fecundidad nos dará suficientes productos, fomentara nuestros hijos; unámonos y pasemos a gozar la casa grande que se está fabricando…”1

No obstante, el Estado chileno siguió otro rumbo y nos dejó fuera de la casa que habían pensado estadistas como O´Higgins o Freire, formando un Estado-Nación homogéneo culturalmente. Desde esta perspectiva la herencia y patrimonio cultural de los indígenas no ha gozado ni mucho menos del respeto y la protección del Estado y ha carecido por tanto de reconocimiento como espacio donde los individuos ejercen su libre autodeterminación.

Pretender la homogeneidad cultural es un contrasentido con los principios del liberalismo. Por el contrario, es un hecho que cada vez tenemos menos homogeneidad cultural. Ante esto debemos reformular la relación entre el individuo, la cultura y la nación. Hay que entender que los marcos culturales son un plano más entre otros en el que el individuo tiene la opción de elegir, el resultado no puede ser otro que la apertura institucionalizada al multiculturalismo.

No se trata necesariamente de prescindir del Estado – Nación, ni de formar nuevos Estados a partir de las minorías nacionales, ni de convertir en “minorías nacionales” a los grupos inmigrantes. Sino de entender que el proyecto homogeneizador no es congruente con los principios liberales en un escenario que queramos o no es de hecho multicultural.

Desde la perspectiva indígena, la construcción de escenarios de interculturalidad pasa por repensar y fortalecer nuestro pensamiento, autoestima, orgullo, dignidad y la cosmovisión profunda de los pueblos como cimientos para la edificación de una democracia intercultural.

La necesidad de escribir la historia desde una visión propia de los indígenas, nos lleva al reencuentro del camino que ha sido largamente soñado por nuestros antepasados como Melivilu, Manquilef, Coñuepan, Aburto o Huenuman.

Para esto debemos avanzar en la construcción de un acuerdo país, que deje de lado los pequeños cálculos político electorales y avanzar en dirección a una sociedad más inclusiva y dialogante.

Un verdadero dialogo intercultural será el principio de una búsqueda de paz y armonía, pero éste no debe implicar la subordinación de una cultura a otra. Por el contrario, implica una relación basada en el respeto a nuestra diversidad como pueblos indígenas.

Este es un tema que compete a todo el país y no solo a los indígenas, para esto se hace imprescindible una política de Estado con enfoque de interculturalidad que nos permita tender los puentes necesarios de una sociedad donde todos tengamos un espacio.

Venancio Coñuepan
Director Ejecutivo de la Fundación Chile Intercultural

Foto: Hans Scott/AgenciaUno

  1. PINTO, Jorge.La formación del Estado y la nación, y el pueblo mapuche.Centro de investigaciones Diego Barros Arana. p.71.

    Fuente: Chile B