vconuepan Noviembre 22, 2014 Sin Comentarios

En mi columna de esta semana había escrito sobre la oficialización del mapudungun en la Araucanía y su importancia en laconsecución de la paz social, citando como ejemplo el Quebec de los sesenta.

No obstante, anoche fuimos testigos de un capítulo especial del programa El Informante sobre el “Conflicto Mapuche” que hacen necesario revisar los últimos acontecimientos. Fue una conversación difícil, pero necesaria para esclarecer posiciones y direcciones.

El elemento central de la discusión estuvo en la Propiedad Indígena. Todavía después de más de un Siglo confundimos –dolosa o negligentemente– los fundamentos de la restitución de las Tierras: creen que restituyendo el desmedro de los Títulos de Merced el asunto se solucionaría, que es un problema de cantidad de hectáreas y precio a pagar, que no es “útil” entregar más tierras porque luego son abandonadas, que se debe cerrar el Fondo de Tierras, que se premia con tierras a los violentos, etc.

El corazón de la Ley 19.253 o Ley Indígena, es la compra de tierras.

En su artículo 1º inciso 3, reza: “Es deber de la sociedad en general y del Estado en particular, a través de sus instituciones respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas, sus culturas, familias y comunidades, adoptando las medidas adecuadas para tales fines y proteger las tierras indígenas, velar por su adecuada explotación, por su equilibrio ecológico y propender a su ampliación.”

La compra de tierras la realiza CONADI por medio del Fondo de Tierras y Aguas, el cual opera bajo dos mecanismos establecidos en el artículo 20 de la Ley 19.253:

El Art. 20 A, otorga subsidios para la adquisición de tierras por personas, comunidades o una parte de comunidad cuando la superficie de las tierras de la respectiva comunidad sea insuficiente, con aprobación de la CONADI.

El Art. 20 B, financia mecanismos que permitan solucionar los problemas de tierras, en especial, con motivo delcumplimiento de resoluciones o transacciones, judiciales o extrajudiciales, relativas a tierras indígenas en que existan soluciones sobre tierras indígenas o transferidas a los indígenas, provenientes de los Títulos de Merced o reconocidos por títulos de comisario u otras cesiones o asignaciones hechas por el Estado a favor de los indígenas.

El presupuesto del Fondo de Tierras en 1994 era de $2.614 mil millones. Para el año 2014 se destinaron para el mismo fondo $44.447 mil millones, un aumento del 1.700%.

No obstante, el mal llamado “Conflicto Mapuche” persiste y lo que es peor, se ha agudizado en los últimos años con unalamentable escalada de violencia. Las razones de esto son tres:

1)      Existe un desconocimiento de los elementos sociales, culturales y jurídicos que dieron paso a la constitución de la propiedad indígena.

2)      Existe una descoordinación entre lo que solicitan las personas y organizaciones indígenas y lo que el Estado efectivamente cree que debe restituir, mientras persista esta confusión por más porcentaje del presupuesto anual que aumente el Fondo de Tierras el conflicto continuara.

3)      Y por último por más de 20 años hemos omitido la discusión de cómo hacer frente a la demanda de tierras y de qué forma mantener una relación armónica entre los diferentes pueblos que habitan Chile.

El origen de las políticas públicas indígenas actuales está en el Acuerdo de Nueva Imperial de 1989 suscrito entre el candidato Patricio Aylwin y algunos dirigentes indígenas. Dicho acuerdo no fue más que un Acuerdo Electoral y es justamente ese el principal problema. La cuestión indígena ha sido coartada por el clientelismo político, es cosa de ver la militancia de los inquilinos del cuarto piso de calle Aldunate.

Debemos aprender de los errores del pasado: las secretarias indígenas deben dejar de luchar por su cuota, los parlamentarios deben dejar de pensar como candidatos, los chilenos y los mapuches debemos dejar de pensar que esto lo podremos lograr solos. Debemos dejar de creer que tenemos la única verdad.

Para esto necesitamos gestos genuinos de querer alcanzar la paz, esto no pasa por olvidar el pasado sino por reconocerlo con sus horrores y consensuar una Política Publica de Estado entre todos que nos permita perdonarnos y construir un futuro donde todos tengamos espacio.

Ojala no nos demos cuenta muy tarde de la gravedad de la situación…

Todos sufrimos, todos debemos buscar la paz.

Venancio Coñuepan Mesias | @vconuepan
Director Ejecutivo
Fundación Chile Intercultural

Foto: David Cortés Serey/ AgenciaUno

Fuente: Chile B