vconuepan Noviembre 22, 2014 Sin Comentarios

Cuando las colonias Americanas proclamaron su Independencia se considero como territorio jurisdiccional de cada una de ellas el que les había sido asignado por las antiguas leyes de España, esto fue conocido como el Uti Possidetis.

Sin embargo, esta norma que presumía la posesión real de los nuevos territorios no se cumplía. El propio O’Higgins reconocía la Independencia Mapuche, diciendo: “Araucanos y todas las tribus indígenas australes: ya nos os habla un Presidente que siendo solo un siervo del rey de España afectaba sobre vosotros una superioridad ilimitada; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia y esta a punto de ratificar este reconocimiento por un acto publico y solemne”.[1]

Los mapuche también tenían conciencia de su Independencia, en 1819 mi pentabuelo Venancio Coñuepan le escribía a O´Higgins ofreciéndole asilo en el Estado Araucano:”… bien penetrado esta el Estado Araucano, tanto por las operaciones del finado su padre, Don Ambrosio O´Higgins, cuanto por su caro hijo en el que han conocido aquellos habitantes unos sentimientos nada equívocos. Mientras la sangre exista de tu impar Venancio y demás seres araucanos, será poca el derramarla por un genio digno de ser elevado, no por las expresiones vulgares, sino mas allá de las ideas que pueda ser capaz el hombre elevarlo. Solo te diré que por ningún evento decaigas de animo y cuando no tengas otro asilo cuenta con tus araucanos.”[2]

En 1825 el Estado de Chile suscribió el Parlamento de Tapihue a través del cual ratifico esta postura reconociendo la autonomía territorial mapuche.[3]

El Diputado Amunategui en 1865, decía: “Los varios Parlamentos que desde siglos vienen fijando nuestras relaciones con los Araucanos, contienen solo disposiciones generales… Sin embargo, el espíritu de ellos ha sido siempre que los españoles debían respetar las propiedades indígenas, cualquiera que fuese la manera especial como las hubieren constituido”.[4]

El Diputado José Victorino Lastarría decía en 1865, “Desde la Independencia…se les ha reconocido como dueños de los terrenos que ocupan. Es posible que los cristianos tengan titulo, pero los indígenas no los tienen, hay allí propiedades indivisas y he aquí porque es indispensable adoptar cierto genero de medidas especiales para aquel territorio, a fin de deslindar las propiedades de los indígenas, darles un titulo de merced que registren de un modo extraordinario, habilitándoles así para transmitir sus propiedades._

La ley de 4 de diciembre de 1866 siguió esta línea, “reconociendo en la ocupación efectiva de los indígenas, un modo de propiedad anterior a los actos legales. Lo que hizo esta ley fue establecer un procedimiento para deslindar esta propiedad anterior al Estado._[5]

No obstante, el Estado desconoció su propia legislación y después de 1883 se consideraron las tierras como fiscales, entregando las tierras en concesiones de colonización, remates públicos y radicando a los indígenas en efímeras hectáreas que no tenían nada que ver con la propiedad reconocida en 1866 como anterior al Estado de Chile, esa tierra es la que esta en disputa y esa es la que no reconoce el Estado, perpetuando el conflicto.

El problema actual radica en que el Fondo de Tierras y Aguas de CONADI, no reconoce la propiedad mapuche, ya que su fundamento para otorgar subsidios es: “cuando la superficie de las tierras de la respectiva comunidad sea insuficiente._[6].Esto ha provocado la creación de demandas territoriales en vez de terminarlas, ya que es un hecho evidente que con el aumento de la población la superficie siempre será insuficiente, generando un incentivo perfecto para perpetuar el conflicto en la Araucanía, la demagogia y clientelismo político.

Que duda cabe, el origen y corazón del Conflicto en la Araucanía es la propiedad, las reivindicaciones territoriales y las políticas publicas de tierra.

¿El camino a seguir? Urge una revisión histórica de las condiciones de como fue constituida la propiedad en la Araucanía, para diseñar de una vez por todas una política publica indígena que apunte al fondo del conflicto, que no es otro que la negligencia del Estado en la constitución de la propiedad.

Pero mientras algunos parlamentarios reduzcan el conflicto al desmedro de los Títulos de Merced que fueron otorgados en contradicción al propio Estado de Derecho y con violación de los principios de enriquecimiento sin causa y buena fe u otros “pelotudos” estén mas preocupados de sus pataletas que de la paz social, el conflicto lamentablemente perdurara.

Venancio Coñuepan Mesias | @vconuepan

Director Ejecutivo

Fundación Chile Intercultural

Foto: David Cortés Serey / AgenciaUno 


[1] http://www.elmostrador.cl/pais/2014/08/20/la-carta-en-que-bernardo-ohiggins-reconoce-la-independencia-de-la-nacion-mapuche/

[2]  EYZAGUIRRE, Jaime (1945). O´Higgins. Editorial Zig – Zag. Santiago de Chile. Pág. 350

[3]  En su articulo 19 del Tratado de Tapihue, señala dos espacios territoriales autónomos el denominado “el país” y “la tierra”donde ejercen jurisdicción las autoridades republicanas y mapuche respectivamente.

[4]  Sesión Ordinaria Nº 9 de la Cámara de Diputados de 1865. Pág. 90

[5] COÑUEPAN, Venancio (2014). Tesis: Historia de la Ley de 4 de Diciembre de 1866. Universidad Católica de Temuco, Facultad de Ciencias Jurídicas. Pág. 32

[6] Articulo 20 Letra A, Ley 19.253.

Fuente: Chile B