vconuepan Noviembre 22, 2014 Sin Comentarios

“Imainalla tatai, mamai; kamisaraki jilatanaka, kullakanaka, iorana korua, sensak pichau; Mari mari, pu peñi, pu lamgen; Saludos hermanos y hermanas”.

Por mucho que algunos hagan gárgaras con la supuesta identidad nacional única, es un hecho que Chile no es un país homogéneo culturalmente, muy por el contrario es cada vez mas plural ya sea tanto por la acción de los Pueblos Indígenas en pos del reconocimiento de sus derechos o la llegada de nuevos inmigrantes.

Independiente del conflicto en torno a las tierras indígenas, que si bien es un problema atingente,  no es un aprieto tan profundo ni sus soluciones tan espinosas[1].

El verdadero desafío es crear las condiciones para que florezcan las distintas culturas —rapa nui, mapuche, diaguita, chilena, etc.—, se reconozcan, se comprendan, se complementen y se desarrollen en plenitud.

Lamentablemente por muchas décadas el Estado trato su diversidad como maleza e intento por diversos medios taparla promoviendo políticas publicas que tenían por fin asimilar a los indígenas: un pueblo, una cultura, un idioma, una religión, etc.

Cuando el Estado no pudo seguir vociferando que el caballo blanco de Napoleón era bayo, surgieron en parte gracias al trabajo de grandes organizaciones indígenas —Sociedad Caupolicán (1911) y Corporación Araucana (1938)— políticas publicas que pretendieron integrar a los indígenas a la sociedad chilena, aquí nace la primera institución publica que se encargo del desarrollo y el bienestar de los pueblos indignas la Dirección de Asuntos Indígenas, DASIN (1953) y la promoción de diversas políticas tales como: becas estudiantiles, cajas de crédito, apoyo productivo, fondos para la compra de tierras, asesoría legal, etc.

El ultimo periodo se inicio con el Acuerdo de Nueva Imperial[2] en 1989 entre algunas organizaciones indígenas y el entonces candidato Presidencial Patricio Aylwin de el emergieron las principales políticas indígenas vigentes: La CEPI, la Ley Indígena Nº 19.253, la CONADI, el Fondo de Tierras, etc.

El problema fue que dichas políticas se limitaron a reconocer la “multiculturalidad” de Chile, entendida esta como la mera coexistencia de grupos diversos pero sin ir al fondo del asunto que es la convivencia e interacción de estos grupos. Sumado al clientelismo político, la corrupción en la compra de tierras y la demagogia de los políticos constituyeron el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo del actual conflicto social en la región. Es un hecho a todas luces evidente que este ciclo y forma de abordar las políticas publicas indígenas esta agotado.

A pesar de los persistentes curriculum que los promueven, no hemos visto ninguna marcha por la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas ni mucho menos de un Consejo de Pueblos Indígenas. Por mucho que la Ministra María Fernanda Villegas diga: “Quienes no quieran participar  que se queden en casa”[3]. Sus políticas indígenas no son prioridades de los Pueblos Indígenas.

Por el contrario hace años se realiza la marcha por la oficialización del mapudungun en la Araucanía promovida por diversos lideres y organizaciones indígenas, el Alcalde Fernando Huaiquil pasara a los anales de la historia mapuche al ser Galvarino la primera comuna bilingüe y reconocer el mapudungun como lengua oficial[4], en la reciente campaña presidencial Evelyn Matthei fue la única que promovió la oficialización del mapudungun como lengua oficial en la Araucanía[5], hace un par de días el alcalde de Padre las Casas, Eduardo Delgado (RN) declaro oficialmente al mapudungun como segunda lengua de la comuna[6].

En el mes de marzo de 2014 comunidades y organizaciones mapuche, organizadas en el Movimiento por la Oficialización del Mapudungun, se le hizo entrega al Intendente Huenchumilla del Informe: “Antecedentes jurídicos para la oficialización del Mapudungun. Descripción de mecanismos posibles para su reconocimiento.”

Los dirigentes han manifestado: “Hacemos un llamado de atención y le enviamos un tirón de orejas al intendente. Se pone o no las pilas. La mesa le manifestó que hay dos vías, una mas larga y burocrática como lo hecho en Galvarino y una mas rápida y ejecutiva, que el como Intendente puede emitir un decreto. Esa es la propuesta que le hicimos”.[7]
La oficialización de las lenguas indígenas es una oportunidad para que reflorezcan las culturas indígenas y la instancia para que se reconozca la otredad no como marginal sino como algo complementario. No se trata de imponer un idioma por sobre otro, sino de que las personas sean libres de poder elegir.

Venancio Coñuepan Mesias | @vconuepan

Director Ejecutivo

Fundación Chile Intercultural

Foto: Hans Scott / AgenciaUno

Fuente: Chile B