vconuepan Diciembre 26, 2014 Sin Comentarios

Un concepto que produce particular polémica es la Autonomía del Pueblo Mapuche, generando voces discordes a favor y en contra.

Según Stavenhagen, las reivindicaciones de los Pueblos Indígenas apuntan a lo que se podría denominar autonomía interna, diferenciándolos así de la autonomía externa, propia de los movimientos separatistas. Se trata más bien de establecer un autogobierno dentro de una sociedad mas amplia[1].

En este sentido, el Informe Final de la Comisión Presidencial para la Descentralización[2], propuso declarar la región de la Araucanía como plurinacional y multicultural, incorporándola al art. 126 bis de la Constitución como territorio especial y habilitándola a establecer su propio estatuto especial[3]. Esto implicaría, revisar:  el nombre de la región, gentilicio, símbolos, idioma, reconocimiento y garantía de multiculturalidad, reconocimiento del derecho indígena, establecimiento de cuotas en la elección de concejales, cores, diputados y senadores, etc. Con el objeto de fomentar la inclusión del Pueblo Mapuche en los procesos de toma de decisiones de la región, garantizando una representación política efectiva y su participación e incidencia en los procesos de toma de decisiones.

A pesar de que algunos crean que la autonomía es una demanda reciente, esto no es efectivo:

En 1931 en el XI Congreso de la Federación Araucana se propuso un proyecto que fue el colorario de su alianza con la FOCH y el Partido Comunista. Este era la constitución de la “Republica Mapuche” para que pueda desenvolver su vida de acuerdo a su psicología, costumbres y rituales; ser la dueña de su tierra, ocupando las provincias en las cuales puedan vivir sus indígenas, en que su educación sea orientada hacia la realización de su propio bienestar, en que el pueblo araucano se gobierno a si mismo y en que su progreso y cultura sean creados por el mismo. Condicionaba este anhelo a que el proletariado chileno unido fraternalmente conquiste el poder y haga efectiva sus reivindicaciones[4].

En 1940 se realizo en Patzcuaro el primer Congreso Indigenista Interamericano. Sin embargo, el indigenismo era mas bien la visión de los no indígenas sobre los indígenas, con excepción de Venancio Coñuepan el primer representante chileno y mapuche en la construcción del indigenismo americano, fueron muy pocos los indígenas que participaron del encuentro, el diagnostico no pudo ser peor: viven marginados, excluidos del desarrollo, en manos de gamonales inescrupulosos. Para Venancio eran tantos los problemas, era tanta la discriminación, que no podía menos que pensar en que la solución pasaba por la creación de estructuras políticas propias. De regreso a Chile formo la Corporación Araucana, la mayor organización política que han tenido los mapuche[5]. La Corporación Araucana buscaba siempre resguardar la autonomía mapuche respecto del Estado y los partidos políticos y lejos de demandar beneficios del Estado, su estrategia fue siempre construir e impulsar organizaciones políticas, sociales, productivas y comerciales propias de la raza que les permitan su desarrollo. Lejos del paternalismo del Estado y el indigenismo asistencialista de hoy[6].

El movimiento autonomista de hoy -heredero de las ideas de la Federación Araucana y Manuel Aburto Manquilef-, es un movimiento que diverge porque tiene estrategias y métodos distintos… hay seis organizaciones autonomistas, hay unidad ideológica, pero no estratégica. Es un movimiento que se centra en la emancipación y liberación del pueblo mapuche, que no debe temerle al debate y al pensamiento. Si impide la critica y la libre expresión, se transforma en un totalitarismo[7].

Su problema radica en que si la autonomía es una forma de resistencia, entonces esto podría significar o, que los grupos están siempre resistiendo o que el fin del colonialismo significa la anulación de la autonomía[8]. Es justamente por esta “Autonomía de Resistencia” que se desmoronan las organizaciones autonomistas, ya que no tienen un relato ni mecanismos de sustentación de la autonomía fuera de las faldas del Estado.

Los mapuche odian la servidumbre y el despotismo, razón porque consideran la libertad una parte esencial de su existencia. Combatieron al principio por la libertad de su patria, después por el monarca español y sucesivamente por los liberales de Chile, de quienes siempre esperaron justicia, cavaron sus fosas a millares y fueron sepultados en ellas defendiendo sus derechos[9].

Es por esto que la autonomía es la manifestación mas grande de nuestra libertad y una profundización de la democracia, pero para alcanzarla necesitamos construir una gran sociedad mapuche con instituciones políticas y económicas propias.

Venancio Coñuepan | @vconuepan

Director Ejecutivo

Fundación Chile Intercultural

 Foto: Maribel Fornerod / AgenciaUno

Fuente: Chile B