vconuepan Marzo 11, 2015 Sin Comentarios

El primer año de Gobierno de la Presidente Bachelet en materia indígena se puede resumir en dos palabras: Consulta y Demagogia.

Dentro de los 50 compromisos para los 100 primeros días estaban enviar dos proyectos de ley: el primero que conferiría rango de Ministro al Director de CONADI y otro que crearía el Ministerio de Asuntos Indígenas; además, anunciarían una agenda de desarrollo para los Pueblos Indígenas.

Ninguna de ellas cumplidas por cierto, es de manifiesto conocimiento que toda medida tanto legislativa o administrativa que afecte directamente a los Pueblos Indígena debe ser sujeta a Consulta Indígena, dejando en evidencia la improvisación y negligencia de los equipos programáticos de la entonces candidata Presidencial.

Para salvar esta negligencia, tuvieron que realizar consultas indígenas que dejaron más temores que consensos. Las principales criticas eran falta de transparencia y manipulación, da cuenta de esta situación la presentación de dos recursos de protección por organizaciones indígenas, sumado a dichos recursos se realizaron diferentes cuestionamientos por parte de organizaciones y líderes indígenas alegando intervención de las autoridades de gobierno en la designación de los delegados, ausencia de hablantes indígenas, falta de información, etc. A lo que hay que agregar que los Consejeros Nacionales de CONADI, ni siquiera participaron en calidad de observadores.

Sin embargo, este rechazo generalizado de las organizaciones y líderes indígenas contrasta con la arrogancia de las autoridades de Gobierno quienes calificaron el proceso como “participativo”.

La zigzagueante política indígena de la Nueva Mayoría a pasado de proponer expropiación por el Senador Tuma a la Ley de Cuotas indígena del Diputado Chahin dentro de los partidos políticos, pero los mismos se olvidaron de la Consulta Indígena en la reforma educacional y en la reforma al sistema electoral.

Existen muchas barreras en la materia, pero la determinante es la demagogia con que han tratado los distintos gobiernos la cuestión indígena, los políticos parecieran más preocupados de mantener y acrecentar su red clientelar que de alcanzar la paz social.

Condición inicial para construir un Chile Intercultural es entender que el prejuicio homogeneizador no es congruente con Chile ni con las sociedades del futuro, que quiéranlo o no, es de hecho multicultural.

Nuestra esperanza es que la sociedad civil promueva y construya una sociedad intercultural, ya que nuestros políticos y la Presidenta solo vienen a pasear, no se trata de imponer cuestiones, sino de construir una democracia intercultural donde todos tengamos espacio y la libertad de elegir.

Venancio Coñuepan

Director Ejecutivo, Fundación Chile Intercultural