vconuepan Abril 7, 2015 Sin Comentarios

El Conflicto en la Araucania tiene su origen en dos cuestiones: primero, la expropiación generalizada que hizo el estado chileno entre 1884 y 1929, que significo entregar 2.318 títulos de merced a favor de comunidades indígenas y radicar a 71.253 mapuche en un territorio de 407.696 has que representaba el 6,37% de la Araucania. Esto en contraposición a las 1.125.120 has que fueron rematadas y las 203.063 has que fueron entregadas a empresas de colonización, que en conjunto representaban el 87,2% de las tierras en la Araucania[1].

Junto con la radicación se dictaron una series de políticas que tenian por fin asimilar a los mapuche en la sociedad chilena.

Manfred Svensson, dice que: “el pluralismo puede ser adoptado, por ejemplo, como corolario de la riqueza de la realidad, sera en este caso no algo a ser cuidadosamente aceptado, sino algo a ser promovido. Hay, en cambio, quienes ven la pluralidad de visiones de mundo como un efecto del pecado; por último, puede pensarse la pluralidad como un hecho que se irá reduciendo de la mano de un eventual avance el conocimiento”[2].

Lo mapuche fue visto como algo atrasado, salvaje, pecaminoso. Se promovieron políticas que promovian la subdivisión de las comunidades y la asimilación cultural, bajo el dogma del Estado-Nacion unitario. Sin embargo, es un hecho que no somos un país homogéneo culturalmente, muy por el contrario es cada vez más plural. No se trata de prescindir del estado ni de formar nuevos estados, sino de entender que el prejuicio homogeneizador no es congruente ni con Chile ni con las sociedades del futuro.

No obstante, lo que ha postergado cualquier entendimiento y mantenido el conflicto, son: El clientelismo y populismo.

En el caso mapuche, estos operan a traves de “brokers”. Así, podemos identificar brokers chilenos (parlamentarios, alcaldes, concejales, consejeros, asesores, técnicos, etc.) y también brokers mapuche (dirigentes locales, comunitarios, profesionales, técnicos de consultoras, promotores de programas de asistencia indigenista, etc) que disfrutan de cierto capital social y que en vez de votos, buscan adquirir un poder de negociación o avance en sus puestos laborales[3].

Una muestra de la vigencia del sistema ocurrió hace unas semanas en la Araucania, donde: “se organizó una marcha de apoyo al Intendente Francisco Huenchumilla y a los participantes les ofrecían inscribirlos para recibir el bono por la sequía”[4].

Inescrupulosos políticos siguen aprovechándose del conflicto. A estos no les conviene solucionar el conflicto en la Araucania, eso significaria tener menos control y poder sobre nosotros. Por el contrario, promueven con jolgorio aumentar el tamaño del Estado, crear un Ministerio Indigena o Leyes de cuotas dentro de los partidos políticos robusteciendo de esta forma sus bastas redes clientelares, ofreciendo subsidios y bonos para perpetuarse vilmente en el poder.

¿y ahora que hacer?

Primero asumir, que un cambio cultural de estas dimensiones no es, entonces, un asunto de gobierno propiamente tal, sino que es algo que nos concierne a todos[5]. Chilenos y Mapuche somos parte de un mismo proceso histórico, que tiene responsabilidades compartidas en las causas y busqueda de soluciones. Debemos redefinir la relación entre el individuo, el estado y las instituciones público y privadas.

Segundo, promover una descentralización institucional que termine con esta utopia del estado-nación unitario, bastante se avanzo en la Comisión Presidencial para la Descentralización[6], pero el populismo opero nuevamente y sus propuestas no tuvieron resultado alguno.

En tercer lugar, tal como decia la Corporación Araucana: “Nuestra patria, nuestra raza, no necesita de partidos políticos, ni de agrupaciones, ni de hombres que actúen bajo banderas políticas; necesita de nuestro trabajo material, que significa su engrandecimiento”[7].

Debemos romper las cadenas del clientelismo y promover un mayor involucramiento de las personas en sus comunidades locales, lo que reduciria el aislamiento, reforzaria los lazos sociales y aumentaría la autonomia. Construiría las capacidades tanto para los individuos como para las instituciones e impulsaria a una nueva generación de líderes ciudadanos. El resultado sería tanto una sociedad más fuerte como un mejor gobierno[8]. Debemos recuperar el orgullo y la dignidad mapuche de resolver nuestros propios problemas, debemos escapar de las faldas del estado y recobrar nuestra libertad.

Finalmente, se deben diseñar políticas públicas interculturales que permitan tender los puestes necesarios para la construcción de un país intercultural donde todos tengamos espacio.

Venancio Coñuepan
Director Ejecutivo

Fundación Chile Intercultural

[1] Correa, Martin (2005). La reforma agraria y las tierras mapuche, Chile 1962-1975. LOM Historia. Pág. 52.

[2] Svensson, Manfred (201). Subsidiariedad y Ordopluralismo. En Subsidiariedad, más allá del Estado y del Mercado. Instituto de estudios de la Sociedad (IES). Pág. 78

[3] Cayuqueo, Pedro (2006). Participación y voto mapuche en las municipalidades. Pág. 13. Disponible en: http://www.mapunet.org/documentos/mapuches/mapuches_municipales.pdf

[4] Bio Bio Chile. Participantes en manifestación a favor de Huenchumilla fueron inscritos en bono por sequía. Fecha consulta: 30 marzo 2015. Disponible en: http://www.biobiochile.cl/2015/03/30/se-ofrecieron-inscripciones-para-bono-por-sequia-a-quienes-se-manifestaran-a-favor-de-huenchumilla.shtml

[5] Norman, Jesse. La gran sociedad. Traducción: Ortuzar, Pablo. Pág. 240

[6] La Comisión Asesora Presidencial en Descentralización y Desarrollo Regional, presento el documento: “Propuesta de Política de Estado y Agenda para la descentralización y el desarrollo territorial de Chile. Disponible en: http://chiledescentralizado.cl/descarga/Informe_Final_Comision_Descentralizacion.pdf.

En la página 35 propone: “…declarar región plurinacional y multicultural a la región actualmente denominada “de la Araucania”, incorporándola en el artículo 126 bis de la Constitución y habilitandola así también, para establecer su propio estatuto, en las siguientes materias: a) denominación de la región y de sus autoridades; b) gentilicios; c) símbolos regionales; d) idiomas, uso oficial y promoción de las lenguas oficiales; e) reconocimiento y garantía de la multiculturalidad; f) reconocimiento de las formas de organización y participación indígenas en la institucionalidad política regional; g) la aprobación de un porcentaje de escaños reservados para ciudadanos indígenas; h) reconocimiento del derecho indígena; i) establecimiento y aprobación de municipios indígenas; j) establecer niveles de organización administrativa, adecuada a la región, mediante la agrupación de municipalidades limítrofes”.

[7] Diario Austral, 24 de abril de 1939.

[8] Norman, Jesse. La gran sociedad. Traducción: Ortuzar, Pablo. Pág. 240

Fuente: Chile B