vconuepan Mayo 16, 2015 Sin Comentarios

El director de la Fundación Chile Intercultural comenta que ha existido una “improvisación” por parte de la autoridad y que lo más grave es que no se cuente con una agenda política.

No tenemos mucha esperanza de que el Estado solucione el problema indígena“, así de pesimista es el diagnóstico del director ejecutivo de la Fundación Chile Intercultural, Venancio Coñuepán, respecto al conflicto que se vive en la región de La Araucanía.

Coñuepán, quien fue asesor del ex director nacional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, (Conadi)  comenta a “El Líbero” sus preocupaciones respecto al desempeño que ha tenido el gobierno en la zona e incluso es tajante en señalar que el intendente Francisco Huenchumilla no cuenta “con el piso político para generar los cambios que se necesitan”.

Además, revela los últimos resultados delInforme de Seguimiento y Análisis de la Conflictividad en la región que abarca el período enero-abril 2015; en el cual se da cuenta que se registraron 132 focos de conflicto -que abarcan desde acciones político/públicas hasta ataques incendiarios- donde la mayoría de ellos corresponden a los cuestionamientos hacia las autoridades por el manejo del problema.

– ¿Qué le parece la designación de Jorge Burgos como ministro del Interior?

– En términos políticos generales, bien. Parece una persona mucho más razonable, más abierta al diálogo y a buscar consensos que la administración de antes. Pero en el tema indígena es preocupante, porque cuando él fue subsecretario, la experiencia no fue muy buena.

– ¿Por qué?

– Porque en esa época el gobierno sólo perseguía a los mapuches por la vía judicial, nunca hubo un ejercicio de tratar de entender las causas del conflicto, de tener una política más integradora y profunda. Se remitieron a perseguir a quienes ellos designaban como los autores de los hechos de violencia.

Más allá del cambio, lo que preocupa es la poca preocupación que tiene este gobierno en general de la causa indígena. Ni si quiera tiene una agenda política. La Presidenta Michelle Bachelet no ha venido en todo un año. Está claro que el intendente Francisco Huenchumilla no tiene el piso político para generar los cambios. Hay una improvisación. La gran innovación en política el año pasado fue aumentar el presupuesto de tierras, pero eso no soluciona nada.

– ¿Cuál cree que debería ser la ruta que debería seguir el gobierno?

– Los conflictos aumentan cuando el gobierno genera expectativas y no las cumple. El intendente Huenchumilla generó la expectativa de que iba a cambiar el mundo, pero finalmente no hizo nada. El movimiento indígena en marzo de 2014 presentó una propuesta de la oficialización del mapudungún -que en La Araucanía se hablen los dos idiomas-, el intendente no se ha pronunciado al respecto. Hay un reglamento propuesto por la mesa en conjunto con personas del gobierno y las autoridades no se han pronunciado. Ahora hay una protesta convocada para el próximo lunes afuera de la Intendencia y el gobierno no ha dicho nada.

– ¿Hay alguna responsabilidad en esto del ex ministro Rodrigo Peñailillo?

– No, él no tiene mucha responsabilidad.

– ¿Él se mostró abierto al diálogo en la región?

– Aquí venía casi siempre el subsecretario Mahmud Aleuy. De hecho, él se comprometió el año pasado a dar un seguro para las víctimas de violencia y tampoco lo cumplió.

– ¿Han solicitado tener alguna reunión con el subsecretario?

– Honestamente, nosotros como fundación no tenemos mucha esperanza de que el Estado solucione el problema indígena. El Estado ha cometido más errores, han contribuido a estancar o profundizar este conflicto más que solucionarlo. Nosotros apuntamos a que la sociedad civil -tanto mapuche como no mapuche de la región- se haga responsable primero en tener un consenso en cuanto a la causa, cuáles son los problemas que nos aquejan y tratar de buscar una solución para superarlos.

“Si no existiesen incendios o tomas, el conflicto indígena continuaría igual”

De los 132 conflictos que se registraron entre enero y abril de 2015: la mayoría de ellos fueron acciones por parte de los consejeros de la Conadi y de parlamentarios de la zona cuestionando el manejo del problema indígena; lo siguen las medidas judiciales como allanamientos, querellas, demandas, entre otros; después las reivindicaciones territoriales como tomas o bloqueos de carreteras; y, en igual cantidad, las situaciones de seguridad ciudadana como incendios, etc.

“Esto significa que el conflicto no se focaliza exclusivamente en los hechos de violencia pura, esa es una minoría en comparación con los grandes problemas que existen en la región. Es decir, si no existiesen incendios o tomas, el conflicto continuaría, porque es mucho más profundo“, asegura Venancio Coñuepán al comentar los principales resultados que revela el Informe de Seguimiento y Análisis de la Conflictividad en la región de La Araucanía -elaborado por la fundación que él preside- el cual consiste en analizar y registrar los focos del conflicto en la zona a través de la revisión de los medios de comunicación- .

En cuanto a la época con mayores noticias relacionadas con el problema indígena, una vez más se concentran en enero con un total de 55 conflictos; cuestión que se explica porque en dicho mes se conmemoran dos fechas importantes y sensibles para la región: el aniversario de muerte de Matías Catrileo (3 de enero de 2008) y del matrimonio Luchsinger-Mackay (4 de enero de 2013). Mientras que en marzo sólo existieron 16 hechos que fueron registrados en la base de datos, esto debido a que los incendios forestales, la erupción del volcán Villarrica y la emergencia agrícola que se vivió en la zona calmaron los ánimos.

En relación a quienes ejercieron medidas de presión durante este período, la mayoría de ellos corresponden a comunidades indígenas y luego los encapuchados, a través de quema de casas, vehículos, maquinarias, siembras e incluso se registra un caso de secuestro en una comunidad en la comuna de Ercilla.

Por último, el actor que recibió más críticas por medio de la prensa fue el gobierno central, seguido por el gobierno regional y luego la Conadi.

FOTO: DAVID CORTÉS SEREY/AGENCIAUNO

Fuente: El Libero / Isidora Schaub