vconuepan Julio 6, 2015 Sin Comentarios

El conflicto en la Araucanía está comprometido por muchos prejuicios e intereses, que hacen difícil comprenderlo. Desde la Fundación Chile Intercultural elaboramos mensualmente un Informe de Seguimiento y Análisis de la Conflictividad, que tiene por fin brindar información útil para un mejor tratamiento de los focos de conflicto y orientarlos hacia la construcción de una sociedad más inclusiva y dialogante.

Lo primero es dejar atrás la ilusión de que el conflicto tiene por causa la violencia y la solución provendría de la instalación a raja tabla del estado de derecho, muy por el contrario la violación al estado de derecho post 1866 y especialmente desde la ocupación militar de la Araucanía en 1881 dio origen al conflicto.

En el mes de junio se registraron 67 focos de conflicto, 46 de estos relacionados con acciones político/públicas –marchas, críticas políticas, etc.-; 8 con medidas judiciales –querellas, recursos, allanamientos, etc.– y sólo 4 estaban relacionados con cuestiones de seguridad ciudadana –incendios, tomas violentas, bloqueos carreteras, etc.-

La violencia actual es absolutamente condenable, sin embargo, es una consecuencia del conflicto más que su causa, de ahí lo inoficiosa que han sido las políticas de seguridad implementadas por todos los gobiernos y el constante resurgimiento de los focos de violencia.

Lo que existe en la Araucanía es una confrontación social y política entre contendientes que se definen a sí mismos y a los demás en términos étnicos diferenciados, donde intervienen la sociedad mapuche, la sociedad chilena y el estado, con responsabilidades compartidas tanto en las causas como las soluciones.

Gran parte de las últimas mesas de dialogo promovidas por los gobiernos comparten ciertos vicios: son verticales y cortoplacistas. Lo que desemboca en agudización de la violencia, del clientelismo político y sensación de inexistencia de un camino que desemboque en paz.

Se necesita una instancia de dialogo horizontal y permanente, donde podamos dialogar de igual a igual, que institucionalice y legitime el dialogo entre los distintos pueblos, único camino posible para la consolidación de la paz y el reencuentro histórico.

Venancio Coñuepan

Director Ejecutivo
Fundación Chile Intercultural

Fuente: La Tercera