vconuepan Marzo 12, 2017 Sin Comentarios

Señor director:

Durante el siglo XX existió un clima de ataques a líderes y organizaciones indígenas, quienes por primera vez ostentaban poder político.

En 1916,  Manuel Manquilef, Presidente de la Sociedad Caupolicán, decía: “Mientras los valientes conquistadores nos trataron francamente como enemigos, pudimos defender nuestra tierra; pero cuando algunos malos gobernantes de la República se hicieron nuestros amigos, su amistad debilitó el vigor de nuestra raza alcoholizándola, y nos sumió en la miseria arrebatándonos nuestras tierras.” 

Un siglo después, la historia sigue igual: inescrupulosos políticos siguen aprovechándose del conflicto. Porque a ellos no les conviene solucionar el asunto, eso significaría tener menos control y poder sobre las personas, y perderían la posibilidad de dominarnos.

Por el contrario, promueven aumentar el tamaño del Estado, crear un ministerio indígena o leyes de cuotas, robusteciendo así sus redes clientelares, ofreciendo subsidios, perpetuándose en el poder.

Chilenos y mapuches somos partes de un mismo proceso histórico que tiene responsabilidades compartidas en la búsqueda de soluciones; sólo quienes tienen intereses creados en el conflicto pueden seguir aprovechándose y distinguiendo entre víctimas buenas y malas, entorpeciendo y negando la posibilidad de alcanzar la paz social.

Venancio Coñuepan

Director Ejecutivo

Fundación Chile Intercultural

FUENTE: La Tercera, 4 de febrero del 2015.