vconuepan Marzo 12, 2017 Sin Comentarios

Señor director:

Respondiendo la carta de ayer del senador Eugenio Tuma, concuerdo con la necesidad de instaurar la paz social. Sin embargo, el senador comete una falacia post hoc al relacionar la paz social con la mera restitución vía expropiación. Nadie discute la legalidad de la expropiación. El problema es otro.

La restitución de las tierras debe hacerse por reconocimiento de la propiedad mapuche, expropiada por el Estado después de 1883. El asunto no es lo “justo” de la expropiación, sino lo injusto del continuo desconocimiento de la propiedad mapuche.

Los títulos de merced que entregó el Estado a través de la Comisión Radicadora de principios del siglo XX desconocieron plenamente la propiedad, tergiversando dolosamente el espíritu de la ley del 4 de diciembre de 1866, que reconocía en la posesión efectiva mapuche una propiedad anterior al Estado.

El diputado José Victorino Lastarria, en 1864, decía en la tramitación: “Es posible que los cristianos tengan títulos, pero los indígenas no los tienen, hay allí propiedades indivisas y he aquí por qué es indispensable adoptar cierto género de medidas especiales para aquel territorio, a fin de deslindar las propiedades”. En esa época nadie discutía que los mapuches eran propietarios, sólo debía deslindarse su propiedad. Proceder con la expropiación del senador es desconocer nuestra propia historia.

Espero que el senador, en su calidad de vicepresidente del Senado, sea capaz de mostrar un genuino interés por esclarecer los orígenes del conflicto, dejando de lado cualquier populismo electoral.

Venancio Coñuepan Mesías

Director ejecutivo

Fundación Chile Intercultural

FUENTE: La Tercera, 14 de julio del 2014.