Reseña de la Comunidad Quinquén

Quinquén es un valle ubicado en las Cordilleras del sur de Chile, cerca del pueblo de Lonquimay a unos 800 kilómetros de Santiago. Es la zona donde viven los mapuche pehuenches y la familia Meliñir.

Más de 30 mil personas mapuche, según el Censo de 1907, quedaron sin ser radicadas con posterioridad al año 1930, fecha en que se puso término a las funciones de la Comisión Radicadora de Indígenas. En esta situación quedo la comunidad pehuenche de Quinquén de Lonquimay. La familia Meliñir no fue radicada en sus territorios, sino que fue incorporada como parte del Título de Merced entregado en 1906 a Paulino Guaiquilan y 144 personas más en el lugar denominado Pacunto Pedregoso. Sin embargo, ese territorio solo correspondía a los terrenos de invernada de los Meliñir, dejando fuera del Título los terrenos de veranada, los que también eran de propiedad de los Meliñir. (Martín Correa, Raúl Molina y Nancy Yáñez. La reforma agraria y las tierras mapuche. pp. 59)

En 1907 el Estado chileno remato gran parte de la comuna de Lonquimay, abarcando los territorios de la familia Meliñir. Don Darío Meliñir recuerda que: “Aquí remataron porque los Meliñir estaban trabajando en Lolen, para el lado de Pedregoso, ahí donde vivía Schweitzer”.  El historiador Martín Correa añade que en el sector de Quinquén, específicamente en los terrenos más altos, de veranada, ancestral y actual ocupación de la familia Meliñir, el remate favoreció a Guillermo Schweitzer.

Correa transcribe una noticia del propio Schweitzer en donde se refiere a su capataz, en los siguientes términos: “Guillermo Schweitzer. Haciendas Porvenir y Quinquén. Compra de lanas, cueros, cerdas y toda clase de frutos del país. Certifico que Manuel Meliñir, que trabaja 10 años en mi establecimiento, es un hombre trabajador mayordomo capataz. Lonquimay, 10 de mayo de 1912”. (Correa et al, pp. 59)

Advierte Correa que llama la atención que el certificado sea del año 1912 y que se refiera a al trabajo realizado por 10 años de Manuel Meliñir, no obstante, que el remate de los territorios de Quinquén fue sólo en 1907, es decir, hace 5 años. Don Darío Meliñir explicaba esta situación: “Manuel Meliñir era mi papá, que estuvo trabajando con un tal Guillermo Schwaitzer, la vida era muy triste, él era muy malo, ese Schwaitzer tenía un fundo en Lolen. Mi papá, como trabajador le pagaban primero, le arrendaron con engaño, después ya no le pagaron más, así como engañan al pobre. A nosotros nos costó mucho para recuperar la tierra, esta tierra era del papá de nosotros, la comunidad grande que era”. (Correa et al, pp. 59)

En agosto de 1971 la Corporación de la Reforma Agraria (CORA) expropio predios a favor de comunidades mapuche, en las comunas de Lautaro, Temuco y Lonquimay. En esta última comuna se expropiaron los fundos Quinquén de 6.680 hectáreas y Galletúe de 4.400 hectáreas, los que se complementaron en septiembre del mismo año con la expropiación del segundo predio Galletúe de 19.153 hectáreas, todas estas tierras fueron restituidas a las comunidades mapuche pehuenches de Quinquén y de las aledañas al lago Icalma. Eran tierras que las comunidades mapuche reivindicaban como propias y ancestrales, se habían constituido predios particulares sobre tierras que estaban siendo ocupadas por familias mapuche pehuenches a las cuales no se les había reconocido su propiedad en el proceso de radicación de fines del siglo XIX, como es el caso de la comunidad de Quinquén. En esos territorios pehuenches, los particulares habían realizado una tala indiscriminada de araucarias, cuyas maderas fueron exportadas por décadas a la Argentina. (Correa et al, pp. 166)

Sin embargo, el 4 de septiembre de 1974 la CORA revoco el acuerdo de expropiación, entregando la propiedad del Fundo Quinquén al Andrés Lamoliatte Darrocq, ex propietario del fundo, despojando nuevamente a la comunidad de Quinquén de todas las tierras que habían logrado recuperar luego de setenta años de demandas. (José Bengoa (1992). Quinquén, 100 años de historia Pehuenche.

Una vez asumido el Gobierno de Patricio Aylwin, la Corte Suprema dictó un fallo en contra de la comunidad Quinquén por comodato precario, lo que obligaba a ejecutar esa orden desalojando a los pehuenches del predio de Quinquén, irónicamente los pehuenches aparecían como ocupantes ilegales de sus propias tierras. Como no existían más procedimientos judiciales, el Gobierno inicio conversaciones directas con los propietarios de los títulos de dominio del predio de Quinquén, para adquirirlo, sin embargo, se encontraron con enormes dificultades dado que la empresa ponía un precio absolutamente fuera de toda proporción. (Bengoa 1992, pp. 10 – 11)

Así, en marzo de 1992, el grave conflicto se resolvió después de un largo litigio en Quinquén, en donde el Gobierno se comprometió a pagar más de 6 millones de dólares para comprar más de 30 mil hectáreas a una empresa maderera con el objetivo de impedir el desalojo de las familias mapuche que vivían allí. (José Bengoa. Quinquén, 100 años de historia Pehuenche)

Sin embargo, no fue hasta el año 2007 que la comunidad de Quinquén, recibió del Estado de Chile el título de propietario de sus tierras ancestrales. Esto ocurrió 15 años después de que en 1992 el Presidente Patricio Aylwin, se comprometiera formalmente a dar solución a un conflicto que amenazaba con el desalojo de la comunidad. (José Aylwin y Raúl Molina. Comunidad de Quinquén. El Mostrador, 13 de diciembre de 2007)

José Aylwin y Raúl Molina explican que este atraso se debía a diversas razones: primero, el predio Quinquén fue objeto de una demanda judicial por parte de la forestal Malleco, dueña del fundo colindante La Fusta, la forestal demandaba la mitad de las tierras adquiridas, razón por la cual se paralizo la entrega del fundo Quinquén. El litigio término en el año 1998, traspasándose las tierras al Ministerio de Bienes Nacionales, quien debió haber entregado las tierras a la comunidad de Quinquén, sin embargo, transfirió los terrenos a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena

Agregan, Aylwin y Molina, la CONADI comenzó a aplicar una política que, más que dar cumplimiento a los compromisos, provocó tensiones y contradicciones entre los miembros de la comunidad de Quinquén, dilatando con ello la titulación. La CONADI impulsó iniciativas para la división de la comunidad en hijuelas particulares, o en otros casos se elaboraron listas inorgánicas para optar a la copropiedad. Una y otra vez, se tomaron acuerdos que finalmente no prosperaron. (Aylwin et al, 2007)

Gracias a la acción de ONG tales como la WWF y el Observatorio de los Derechos de los Pueblos Indígenas, a petición de la comunidad de Quinquén, que en 2005 se logró un acuerdo interno de sus integrantes relativo a la forma en que la entrega de tierras debía realizarse, esto es en comunidad. Posteriormente, el proceso de transferencia quedó en manos de la CONADI, entrega que se materializo el 13 de diciembre del 2007, en lo sucesivo quedaron dos tipos de propiedad diferentes: uno en copropiedad y otro en comunidad. (Aylwin et al, 2007)